Tres claves para el discernimiento



1. Oración

La vocación es fruto del encuentro con Cristo, respuesta al encuentro con Aquel que nos conoce y nos ama con locura. Es Cristo quien nos mira, nos llama por nuestro nombre y nos dice "ven y sígueme". Ponte a tiro, deja que el Señor se te acerque, pasa muchos ratos a solas con Él y pregúntale: ¿Señor, qué camino, qué regalo, tienes pensado para mí?

Y, como no estás solo, nos encantaría ayudarte pidiendo a Dios que el Espíritu Santo te ilumine con su Gracia.

2. Acompañamiento

Dios habla de muchas maneras: unas veces alto, otras bajito... la vocación y el proceso de discernimiento son siempre únicos. Además, nadie es buen juez en causa propia. Por eso, es importante que busques un sacerdote de confianza que te acompañe en tu proceso y te ayude a interpretar los signos que el Señor va dejando en tu vida.

Nuestros sacerdotes encargados de la pastoral vocacional tienen amplia experiencia en el acompañamiento para el discernimiento. Haz clic en el botón para encontrar un sacerdote que te acompañe.

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3. Entrega

Puede que sientas que no estas capacitado, que te da miedo o que te cuesta dejar algo, pero ¿quién mejor que Dios sabe lo que necesita tu corazón? ¡No tengas miedo de Cristo! Él no quita nada y lo da todo. Quien se da a Él, recibe el ciento por uno. Abre de par en par las puertas a Cristo, y encontrarás la verdadera vida.

¡Atrévete a dejarte tocar por Cristo! Ven a conocer el seminario o participa en una de las muchas actividades que organiza la pastoral vocacional y que tanto nos ha ayudado a muchos a discernir nuestra vocación.

Sacerdocio

La vocación al sacerdocio es Cristo que, viendo sufrir a su pueblo, nos pide poder usar nuestras manos para así entregarse en la Eucaristía, para poder escuchar a todo el que se acerca y perdonarle los pecados... Es Cristo que nos pide salir a las encrucijadas de los caminos para anunciar la buena noticia y acompañar a su pueblo hacia su amor.

El sacerdocio es un regalo que nos sobrepasa infinitamente. Un servicio para el que somos absolutamente indignos, pero que, misteriosamente, Dios ha querido realizar a través de nosotros. Es una tarea que nos supera y sobrecoge, pero para la cual nos capacita a través de su Gracia.

Seminario

El seminario es una etapa de profunda formación e intenso discernimiento. Una etapa en la que Dios va moldeando nuestro corazón a imagen y semejanza del suyo. Una etapa en la que crecemos en amistad con Cristo y nos formamos humana e intelectualmente para desempeñar nuestra futura labor como sacerdotes.

En nuestro día a día, nos levantamos, rezamos, celebramos la santa misa y, tras un potente desayuno, vamos a las clases de filosofía y teología. Después de comer, hacemos deporte y estudiamos, aunque eso sí, nunca puede faltar un pequeño parón para merendar. Pero ahí no acaba nuestra jornada: aún incluimos diversas actividades formativas y un ratico con el Señor antes de cenar. Finalmente, toca descansar. Durante el fin de semana, nos vamos a casa para estar con nuestras familias y participar en las actividades pastorales de las distintas parroquias.

La mejor forma de conocer más a fondo la realidad del seminario es venir a vernos un jueves para compartir con nosotros el rato de adoración ante el Santísimo y la cena. Te dejamos también algunos vídeos de nuestros seminaristas, para que así nos pongas cara.

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